Fusionamos tus ideas con las de nuestro equipo, sumando los recursos necesarios para romper con los propios límites, llevando la experiencia a nuevos niveles.
Belgrano – Buenos Aires, Argentina
Lunes — Viernes: 9 a 18 hs
hola@limacreativehub.com

LIMA

Marketing de influencers: un huevo

Un huevo es la nueva estrella de los influencers, y mundo del marketing está descolocado.

El producto de la gallina conquistó ese universo de estrellas que con un posteo van a salvar nuestra marca.

Así implosionó otro castillo de cristal del mundo del marketing: Los influencers.

A lo largo de la historia, podemos ver el surgimiento de diferentes tablas salvadoras: la radio, la televisión, internet, AI y unas cuantas cosas más. Es que el mundo del marketing es muy proclive a abrazar nuevos cánones de Fe ciega.

¿Por qué sucede algo asi? Cada vez que tenemos una charla con el cliente, la situación es más o menos la misma: hay menos presupuesto del que requiere el pedido, y se exige un grado de certidumbre que es IMPOSIBLE de tener. Lo más interesante es que todos los asistentes saben de esa imposibilidad. Sin embargo, nadie quiere decir “El rey está desnudo”. Entonces empezamos a construir “certezas” en vez de trabajar sobre el territorio incierto, que es nuestro ambiente real.

Esas certezas tranquilizadoras evolucionaron de “Esta idea es única y defintiva” a “Este evento te coloca en el mapa”. De ahí pasamos a: “Con marketing digital directo llegamos exactamente a cada persona que quiere comprar tu producto”. Dentro de esta última surgió la famosa “Un posteo de X, y miles de sus seguidores se vuelcan a tu marca”. Una especie de inception de declaraciones de Fe. El Dios, dentro del Dios, dentro de…

 

¿Quién es el Sr. o Srta. X?

Son personalidades del mundo offline o muchas veces directamente online que tienen una enorme cantidad de seguidores. Repito: ENORME. Algo que equivale a tener varios estadios deportivos llenos de gente que se trasladan a cada lugar en el que los influencers se tomen una foto. Y siguiendo ciegamente cada tip, uso o costumbre de estas celebridades digitales.

 

La desesperación por abrazar certezas, hizo que se invirtieran grandes sumas de dinero en hacer “marketing de infuencers” a partir de la cantidad de seguidores. Así, las mesas de negociación entre el Srta. X y la agencia eran del tipo: “Te cobro Us$1000 dólares por cada 10.0000 followers. Tengo 1M, así que mi posteo te sale US$10.000”.

¿Qué son US$10.000 si cientos de miles de personas van a salir corriendo a comprar mis productos? ¿Acaso no invertimos mucho más en movidas que rindieron poco o nada?

Y así fue como salieron cientos de miles, esperando beber de las aguas sagradas de los influencers.

Poco tiempo después, descubrimos que la cantidad de followers no implicaba nada en la influencia. Hoy sabemos que por unos pocos pesos podemos sumar gran cantidad de seguidores a nuestras cuentas. ¿Qué es lo que hacen esos seguidores? Absolutamente nada. De hecho, en general, ni siquiera entienden el idioma que hablamos. ¿Qué interés puede tener @dimitri582, de Ucrania, en tu proyecto educativo en Bogotá? Bueno, su interacción va a ser acorde con ese interés.

 

Dime cuáles son tus interacciones y te diré quién eres.

Así fue que la industria creativa empezó a exigirle algo más a los influencers: no importa la cantidad de seguidores, sino el porcentaje de interacciones en función de estos seguidores. Eso sacó de la cancha a buena cantidad de oportunistas y devolvió algo de cordura al mundo del marketing.

Como todo en este mundo, donde hay una necesidad hay un negocio. Por lo que las empresas que se encargaban de sumar followers también encontraron la manera de sumar likes en la foto.

De todos modos, el marketing de influencers es hoy una de las herramientas más utilizadas por las marcas, porque también resulta efectivo en muchos casos. Pero requiere un estudio profundo sobre cada influencer para ver qué tipo de interacciones tiene. Saber si su público puede ser público para nuestra marca es importante. Pero también saber si su público es un público proclive a abrirse. En muchos casos sucede que una celebridad del espectáculo tiene seguidores que difícilmente se interesen en las marcas y sólo sean devotos de la figura. Hay casos en los que un buen trabajo en sociedad con una figura puede resultar sumamente rentable.

Entonces, ¿Esta nota es a favor o en contra de los influencers? Ni sí, ni no. Pero vamos por partes.

 

Primero, el Huevo.

Hace unos días comenzó a circular por las redes el posteo de Instagram de la nueva celebridad digital: Un huevo. Si. Por absurdo que parezca, un huevo se está llevando la mayor cantidad de likes de la historia de la red social más “cool” de Zuckerberg y genera una serie de planteos más que interesantes.

Si la capacidad de viralizar su contenido y de generar interacciones es lo que marca el peso de un influencer: ¿Por qué no promocionar tu auto, tu pasta de dientes, tus zapatillas en un huevo?

¿Qué pasa con toda esa gente que cultivó un perfil, para seducir seguidores y ser objeto de veneración de las marcas? Si un huevo puede desbancar a Kylie Jenner en el podio de la máxima cantidad de likes en Instagram, ¿Qué nos queda para el resto de las celebridades online?

 

Es la estupidez, estúpido.

Uno de los grandes aportes de internet a nuestra cultura fue sin dudas la capacidad de generar contenido irreverente aún frente a cuestiones sumamente solemnes. Así es que podemos ver al presidente de Estados Unidos mostrar diferentes tipos de garabatos infantiles a la prensa mundial, tener a Meryl Streep gritando: “Aguante All Boys” en la ceremonia de los Oscar, o a candidatos presidenciales tropezar permanentemente porque sus acciones son ridiculizadas en las redes.

Y es que la descentralización de internet pobló nuestras vidas de gente dispuesta a gritar “El rey está desnudo” de maneras muy creativas. Esto es un sacudón para cualquier “industria de la solemnidad”. Es que, a pesar de todo lo “locos” que podemos ser en el mundo creativo, hay una solemnidad implacable a la hora de aceptar la incertidumbre. Todos queremos tener una seguridad absoluta. Hoy por hoy, cualquier estupidez se puede exponer y eso genera una empatía contagiosa.

 

¿Sirve o no sirve el marketing de influencers?

Claro que es útil, y por supuesto que puede ser inservible. La realidad es que no existe hoy por hoy algo que garantice nada. Sería el equivalente a encontrar el “Manual de funcionamiento de la raza humana”, y afortunadamente no hay tal cosa.

El trabajo de marketing tiene que ver más con la incertidumbre que con la precisión. Más con nuestra capacidad de adentrarnos en cada terreno con ojos infantiles que nos hagan ver las cosas como lo que son, más que como lo que queremos o creemos que deben ser.

Cada proyecto lleva una estrategia y unos recursos que son únicos para ese caso. Y está bien que así sea, porque no es posible gestionar una industria creativa sobre la base de la repetición fordiana. Aunque resulte seductor o tranquilizador recurrir al “todos lo están usando, debe ser bueno”, hay que considerar cada caso y cada recurso de manera particular. No hay elementos mágicos. Punto. Un algoritmo no va a resolver tu vida. Un influencer tampoco. Una pieza gráfica menos.

Pero tal vez, tu capacidad de combinar y descartar alguno de esos elementos pueda resolver las cosas. Nunca lo sabremos hasta hacerlo. Pero es hora de descartar la fe en todo y confiar en nada. Porque el terreno de acción es la incertidumbre y cómo resolverla. Como en una serie, avanzamos en la medida que haya cosas por resolver. ¿No estaría bueno tener todas las respuestas de antemano? Lo dudo. Nadie vive de spoilers.

 

 

 

 

No Comments

Post a Comment